No es primera vez. Ha habido periodos de existencia en los cuales he sentido tragedias inexistentes. He soportado (como si fuera una tradición) las bifurcaciones, las malas decisiones, el peso del cansancio, la presión del trabajo, el sin sentido del cotidiano. He sido, como la mayoría, un hombre común.
No fue posible adivinar en que momento las cosas cambiaron. Enfrento una desicion y desconozco cual será el mejor camino. Logre pocas cosas y cometí errores de los cuales no me arrepiento: algo aprendí, algo perdí y algo me formo en quien solía ser. En estos días, que el cansancio somete las voluntades, no se sabe que pensar.
Si pudiera mirar hacia atrás (para eso sirve la memoria) algo he conseguido. No sé si suficiente o lo que quiero, ahora para los días venideros solo hay una imagen borrosa. Otra desicion que tomar. Otra elección. Otra posibilidad de equivocarme.
Los rechazos han deteriorado el momento. Darle menos importancia. Ignorar. Forma parte de perder la ingenuidad la desilusión del creer en cosas que no existen. No existe lo que no esta. Y lo que esta es prioritario.
El día que siga a este será igual.
Ese es realmente el problema.
(si es que existe)
Tiene todo solución? Para que insistir. No debería todo fluir y seguir su curso sin necesidad de intervenir? Puede que intervenir sea una forma de forzar algo que por naturaleza no sucederá, como la solución. Pero la idea queda dando vueltas buscando aparecer.
Las ideas. Lo inmaterial. Conjunto de pensamientos respecto o relacionados con un tópico. Surge la obsesión. La posibilidad de hacer posible lo negado, lo ignorado. Y la respuesta: puede ser neutra, que vuelve todo al punto de origen. No tiene sentido.
Mientras, por otras carreteras, todo sigue igual. La imposibilidad de saber es el problema, puesto que cualquier respuesta otorga un espacio al cuestionamiento. Existiendo, por lo tanto, ambigüedad, surge el arrepentimiento porque no sabemos si fue lo correcto, error, o un pretexto para burlarse de los resultados. La espera, la falta de certeza, la desconfianza, la inseguridad. Para que? Por que? Es el impulso de saber. Es la eterna necesidad de la omnipresencia.
Esa debe ser la solución. Que a todas luces es imposible. Las pautas interacciónales tienen limites, que pueden diluirse y aparece el caos. Mejor no buscar soluciones forzadas por la curiosidad.
El freno. Quien pone el freno a la eterna impulsividad que todo lo destruye. Las soluciones no existen para quien tiene tantas preguntas. Porque un evento aislado puede elicitar desgracias a niveles inimaginables y no detenerse jamás. Frenar, arrancar, desistir.
Por eso no se puede resolver.
palabras de bukowski